
Cuando sientes que el tiempo pasa a través de ti, que te conviertes en eternidades, tu alrededor se distorsiona para convertirse para pararse finalmente e ir en contra de todas las leyes de la física. Golpes sordos que vienen de tu interior, como pulsaciones, que se convierten poco a poco en un ritmo constante, un único sonido en el completo silencio de ese tiempo deformado. Intentas moverte, pero tus músculos solo responden a ese pulso, hasta que finalmente, pierdes el sentido, y la poca cordura que te quedaba se pierde junto con esa eternidad.